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RECETAS DEL MUNDO: LANGOSTA NEWBERG

Langosta Newberg es uno de esos platos que contienen historia y leyenda. Son muchos personajes culinarios los que han reclamado el plato, pero se cree que el primer restaurante en servir esta delicia fue el restaurante Delmonico en Nueva York.

Según cuenta la leyenda, la langosta Newberg fue la creación de un comerciante de fruta del Caribe llamado Ben Wenberg. En 1876, durante una cena en el restaurante Delmonico, pidió que un plato para demostrar al propietario Charles Delmonico la preparación de una receta de langosta que había descubierto en sus viajes. Esa demostración fue un éxito y se añadió al menú de Delmonico con algunas modificaciones hechas por Charles Ranhofer, el chef del restaurante.

Tiempo después, según la leyenda, Ben Wenberg y Charles Delmonico tuvieron algunas desavenencias y se eliminó del menú. Sin embargo, el plato seguía siendo solicitado por los clientes y lo reincorporaron con el nombre de Langosta Newberg (New de New York y Berg de Wenberg).

Más adelante, el chef Charles Ranhofer publicó una receta de langosta Newberg en su libro de cocina, «El epicúreo«. Pero también aparecen recetas similares en otros libros de cocina francesa o recetas que únicamente varían el nombre y son nombradas con otros nombres como langosta Delmonico o langosta Newburg. Incluso también hay fuentes que citan al hotel Fauchere en Milford de Pensilvania, construido por un ex chef del restaurante Delmonico, como el origen de la langosta Newberg.

Sin saber exactamente qué es historia y qué es leyenda, lo que sí sabemos es que la tradicional Langosta Newberg, además de langosta recién hervida, también contiene mantequilla, crema, y jerez. La salsa se sazona con pimienta de cayena, espesado con las yemas de huevo y un chorrito de coñac. Y, por lo general se sirve encima de unas buenas tostadas.

Desde el Consejo Regulador del Cava, más allá de conocer este plato, os proponemos hacerlo en casa de forma tradicional y disfrutarlo en su esplendor con un cava de paraje calificado (más de 36 meses).

Tipo: plato principal

Cocina/mercado: estadounidense

Dificultad: media

Comensales: 2

Tiempo de preparación: 15 minutos

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Ingredientes: 

1 cola de langosta previamente hervida (800 gr. aprox.)

4 rebanadas de pan de molde sin corteza

150 gr. mantequilla

1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

1 ½ cucharadas de coñac

1 ½ cucharadas de jerez seco

2 yemas de huevo

⅓ tazas de crema de leche líquida

¼ cucharadita de pimienta cayena

½ cucharadita de sal

1 pizca de pimienta negra molida

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Elaboración:

 

  • El primer paso para hacer este exquisito plato es hervir la langosta para poder obtener su carne. Si no tenéis la langosta hervida lo podéis hacer vosotros mismos de la siguiente manera:
    1. Amarramos la langosta de modo que no se pueda mover. La pondremos en una olla donde la langosta quede cubierta de agua y añadimos sal, puerro, céleri, laurel, cebolla, granos de pimienta negra y un poco de anís estrellado.
    2. Lo llevamos a ebullición hasta que la langosta quede de color rojo, aproximadamente unos 20 minutos por kilo de langosta.
    3. Sacamos la langosta de la olla y la dejamos enfriar para poder sacar la carne y eliminar las vísceras.
    4. Cortamos la langosta en medallones y la reservamos. También reservamos la cáscara lo más entera posible.
  • Untámos las rebanadas de pan de molde con la mantequilla y las doramos al horno.
  • Derretimos en una sartén la mantequilla sobrante y doramos los medallones de langosta añadiendo el coñac, el jerez seco, la sal y la pimienta negra. En este momento es importante mezclar bien todos los ingredientes que tenemos en la sartén, pero también lo es ir con cuidado para no romper los medallones de langosta. Se cocinan aproximadamente en 2 minutos.
  • Cojemos un bol y mezclamos las yemas con la crema de leche y la pimienta cayena.
  • Una vez mezclado lo añadimos sobre la langosta que tenemos en la sartén y lo cocinamos en un minuto y medio más. En este momento habrá que servirlo de forma inmediata.
  • Lo emplatamos colocando el pan en el plato y los medallones encima. Una vez tenemos el emplatado lo terminamos vertiendo la salsa que reste en la sartén por encima.
  • Y lo degustamos con una copa de cava de un paraje calificado (más de 36 meses).